jueves, 28 de julio de 2016

MONS. POZZO: “MONS. FELLAY HA ACEPTADO LA PROPOSICIÓN DE UNA PRELATURA PERSONAL”



FUENTE (hemos destacado ciertos pasajes con negrita)


"Sed Obedientes - ¡Gracias!"

Francisco quiere traer a la FSSPX de vuelta al seno de la iglesia. ¿Puede funcionar? Una conversación con Guido Pozzo, el Arzobispo competente del Vaticano, sobre la unidad y la verdadera doctrina. (…)

C&W: ¿Por qué la unión de la FSSPX a la Iglesia católica es tan importante?
Guido Pozzo: La Iglesia sufre de falta de unidad. La FSSPX se compone de 600 sacerdotes, 200 seminaristas, y otros miembros de la familia representada en 70 países. Ante tan gran realidad, no podemos simplemente cerrar los ojos.

C & W: Recientemente ha habido una aceleración en las relaciones, ¿por qué?
Pozzo: Yo no hablo de una aceleración, sino de un paciente proceso de acercamiento. El Vaticano ya no pone ningún ultimátum, en su lugar nosotros proyectamos en común ciertos pasos para llegar a la reconciliación plena. Ya con las etapas preestablecidas, el camino es más fácil de recorrer. Todavía se deben aclarar ciertas cuestiones doctrinales y canónicas. Es muy importante promover un clima de conocimiento y comprensión mutua. A este respecto, ya hay mucho progreso.

C & W: ¿Qué ha cambiado en la posición del Vaticano desde el inicio de este pontificado?
Pozzo: Se integraron nuevas perspectivas. De 2009 a 2012, un debate teológico estaba en primer plano. Había dificultades doctrinales que impidieron el reconocimiento canónico de la Fraternidad. Sin embargo, sabemos que la vida es más que la doctrina. Los tres años pasados, a la discusión teológica se añadió el deseo de conocer más concretamente la realidad de la fraternidad y entenderla.

C & W: ¿Qué se ha conseguido?
Pozzo: Antes las discusiones se llevaban a cabo en una sala de conferencias, ahora en una atmósfera fraternal confortable, incluso si la conversación es la misma. Por orden del Vaticano, los seminarios y las casas de la Fraternidad fueron visitadas por un cardenal y cuatro obispos, para hacerse una imagen más fiel. Esto no sucedía antes, y ha ayudado al acercamiento.

C & W La Fraternidad tuvo durante mucho tiempo miembros extremistas en sus filas, como Mons. Williamson que negó el holocausto. ¿Esto obstaculizó las conversaciones?
Pozzo: Mons. Richard Williamson y otros elementos extremistas y anti romanos fueron excluidos de la Fraternidad o se separaron. Esto favoreció mucho el acercamiento.

C & W: ¿Qué instrucciones le dio Francisco para las negociaciones?
Pozzo: Cuando el Papa me nombró de nuevo como Secretario de la Comisión Ecclesia Dei, me instó a dialogar con paciencia, determinación y sin prisa. Insistió particularmente en mantener relaciones personales para crear un clima de confianza.

C & W: Bergoglio conoció a la Fraternidad en Argentina. ¿Cuán crucial es este contacto personal para el Papa?
Pozzo: Ciertamente que esto es un elemento importante. Cuando él todavía era arzobispo de Buenos Aires, Francisco tuvo contactos con la Fraternidad. Él vio hasta qué punto ellos se involucran en la evangelización y el trabajo caritativo. La Fraternidad no tiene, como se pretende frecuentemente, solo un valor en cuanto a la liturgia tradicional, sino también en sustancia.

C & W: Francisco siempre ha insistido en el aspecto pastoral. ¿Es esto también la clave para un entendimiento con la Fraternidad?
Pozzo: Lo pastoral y la teología dogmática son inseparables. El estilo y la disposición concreta de Francisco ayudan a lograr la unidad entre las personas no sólo para pensar, sino también para aprender. Por supuesto, algunos gestos son importantes. Él ha permitido a los sacerdotes de la Fraternidad el escuchar las confesiones de los creyentes, recibió al Superior General de la Fraternidad, Monseñor Bernard Fellay, en audiencia privada. Sin embargo, este acercamiento no pudo haber tenido lugar sin el levantamiento de las excomuniones por Benedicto XVI en 2009 y la reanudación de las conversaciones.

C & W: ¿Por qué se ha propuesto a la FSSPX una Prelatura Personal?
Pozzo: Esta parece ser la forma canónica apropiada. Mons. Fellay ha aceptado esta proposición, aunque durante los siguientes meses hay todavía detalles que aclarar. Solamente el Opus Dei tiene esta estructura canónica, lo cual es un gran voto de confianza hacia la FSSPX. Está claro que la solución canónica implica la solución de las cuestiones doctrinales.

C & W: ¿De cuáles cuestiones de doctrina se trata?
Pozzo: Como el Papa Benedicto XVI explicó en su libro “la luz del mundo”, los obispos de la FSSPX merecieron la excomunión porque Mons. Lefebvre consagró en 1988 los obispos sin la autorización del Papa. Después de que Mons. Fellay reconociera el primado, en 2009, en nombre de los otros obispos, la excomunión fue levantada. El papa Benedicto XVI dijo categóricamente que la excomunión no tenía nada que ver con el concilio Vaticano II, sino con una violación hacia el primado.

C & W: ¿Por qué la Fraternidad todavía está en una situación canónica irregular?
Pozzo: El levantamiento de la excomunión no es lo mismo que reconocimiento canónico. Esto sólo puede tener lugar con la solución de los problemas doctrinales. Hasta que esto suceda, los sacerdotes de la Fraternidad ejercen un oficio ilegítimo.

C & W: Entonces ¿qué es lo que falta?
El núcleo de la discusión es la cuestión de en qué medida los textos del Vaticano II están en continuidad con el Magisterio constante de la Iglesia. Nosotros estamos de acuerdo con la Fraternidad en el principio de que el concilio sólo puede ser comprendido con exactitud en el contexto de la totalidad de la Tradición y del Magisterio perenne. El concilio no es un súper dogma pastoral, sino parte de la totalidad de la Tradición y el magisterio constante.

C & W: ¿Qué significa esto?
Pozzo: Esto significa que la Tradición de la Iglesia ciertamente se desarrolla, pero nunca con el propósito de innovación, que represente un contraste con lo anterior, sino como un entendimiento más profundo del depositum fidei, de la fe auténtica. Todos los documentos de la Iglesia deben ser entendidos en este sentido, incluso los del concilio. Estas condiciones, así como la obligación de la profesión de fe, el reconocimiento de los sacramentos y la primacía del papa son la base de la declaración doctrinal que se sometió a la firma de la Fraternidad. Estas son las condiciones para un católico para estar en plena comunión con la Iglesia católica.

C & W: ¿No se espera que la FSSPX reconozca todas las declaraciones del concilio, incluyendo los textos sobre el ecumenismo y diálogo interreligioso?
Pozzo: La Fraternidad profesa los dogmas definidos y las verdades católicas que fueron confirmadas en los documentos del concilio. Sin embargo, éstas deben ser aceptadas de acuerdo al grado de aceptación requerido. Las enseñanzas de la Iglesia Católica que fueron presentadas por el concilio Vaticano II y deben ser aceptadas internamente por los fieles con decisión, son por ejemplo, la doctrina de la naturaleza sacramental del ministerio episcopal o la doctrina del primado del Papa y el Colegio de los Obispos, junto con su cabeza tal como fue expuesta por la constitución dogmática Lumen Gentium y como fue interpretada por la más alta autoridad en la Nota explicativa previa.
La Fraternidad tiene dificultades con algunos aspectos del decreto Nostra Aetate sobre el diálogo interreligioso, el decreto Unitatis Redintegratio sobre el ecumenismo y la Declaración Dignitatis Humanae sobre la libertad religiosa o con cuestiones respecto a las relaciones de la Cristiandad con la modernidad. Sin embargo, estos no son dogmas o declaraciones definitivas, sino instrucciones o guía para la práctica pastoral. Acerca de estos aspectos pastorales, se puede discutir después del reconocimiento canónico, con el propósito de clarificar.

C & W: ¿Entonces el Vaticano ha bajado el nivel de exigencias?
Pozzo: No. Hemos aclarado en los años recientes, cuáles cuestiones son esenciales y qué problemas pueden abordarse más adelante. Anteriormente, se trataba de llegar a un consenso en todas las cuestiones de una sola vez, desafortunadamente sin éxito. Ahora nos preguntamos: ¿Cuáles son realmente los requisitos esenciales para ser católico? Consultando al papa, los requisitos arriba mencionados están especificados en la declaración doctrinal que se entregó a la Fraternidad.

C & W: ¿Cómo llegó el Vaticano a la idea de que los documentos del concilio deberían tener diferente peso doctrinal?
Pozzo: Ciertamente que esta no es ninguna conclusión de nuestra parte, sino que ya estaba claramente al momento del concilio. El Secretario General del Concilio, el cardenal Pericle Felici, declaró el 16 de noviembre de 1964: “el Santo Sínodo sólo establece verdades de Fe y Moral de aceptación obligatoria por la Iglesia, cuando el propio Sínodo claramente así lo determine”. Sólo cuando los padres conciliares explícitamente los clasifiquen como obligatorios, deben aceptarse como tales. El Vaticano no lo inventó, está en los archivos.

(Acá no fue posible traducir de manera segura una respuesta larga de Mons. Pozzo sobre Nostra aetate)

C & W: ¿No calificarían algunos las concesiones del Vaticano respecto a las reservas de la Fraternidad como una capitulación?
Pozzo : Discutir del ecumenismo, del diálogo interreligioso, de la relación de la Iglesia y el Estado, la libertad religiosa, no significa negar el valor de los documentos correspondientes. Es muy interesante lo que dijo Mons. Fellay en una entrevista: “Existen puntos ambiguos en este Concilio, y no nos corresponde a nosotros aclararlos. Podemos señalar el problema, pero quien tiene la autoridad para aclararlo es Roma.” Se trata de discutir la hermenéutica de estos documentos ante el fondo decisivo de la Tradición continua. La Tradición ciertamente no es ningún fósil inanimado, pero no significa que se adapte a cualquier cultura del presente.

C & W: ¿Quién garantiza que las cuestiones en disputa, después del reconocimiento canónico, no sean desechadas?
Pozzo: La Fraternidad se ha comprometido a la discusión. La continuación de esta discusión no debe dar a nadie temor, pues sólo puede ser enriquecedora para toda la Iglesia. En mis conversaciones con los representantes de la Fraternidad me he encontrado con muchos oídos abiertos, aunque al mismo tiempo hay posiciones más rígidas y escépticas.

C & W: Las negociaciones con la Fraternidad giran alrededor del correcto entendimiento del concilio Vaticano II. ¿Por qué en la Iglesia, después de 50 años, aún no hay unidad?
Pozzo: Frecuentemente es por el llamado espíritu del concilio. Éste ha cubierto hasta hoy la enseñanza propia del concilio. Éste ha causado confusión e inseguridad en la Iglesia. Numerosas declaraciones de la CDF durante los últimos 40 años muestran cuán importante es poner en evidencia el significado del concilio y su enseñanza auténtica con el fin de evitar los malentendidos y difundir errores teológicos. Una vez Benedicto XVI dijo respecto a las diferentes interpretaciones de que no hubo reconciliación o unidad incluso antes del concilio de Nicea, “sino una situación realmente caótica en la cual todos argumentaban contra todos”. Por lo tanto, no es sorprendente que se discuta hoy en día.

C &W: En el Vaticano hay críticas por la línea dogmática poco clara en este pontificado. Al mismo tiempo el reconocimiento de una Fraternidad tradicionalista es inminente. ¿No es esto contradictorio?
Pozzo: Hoy en día hay grupos ideológicos de todas clases que instrumentalizan las declaraciones del papa. Frecuentemente deforman o recortan los mensajes dirigidos a la Iglesia. En el marco de la Fraternidad hablan de discordia por el reconocimiento del concilio. En este contexto, conviene notar que una Iglesia preconciliar y una Iglesia posconciliar nunca ha existido. Son deformaciones realizadas por el espíritu de la época que no tienen nada que ver con la Tradición de la Iglesia. En un momento tan difícil de confusión y desorientación como el de hoy, la tarea de los que desean permanecer fieles a la Tradición de la Iglesia es el promover el resurgimiento de la fe cristiana y las misiones. Yo deseo que la FSSPX, cuando esté completamente integrada en la Iglesia, pueda contribuir con su apostolado misionero a reforzar la fe católica en nuestra sociedad y nuestro mundo. 
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miércoles, 27 de julio de 2016

[ENTRADA ACTUALIZADA] ASESINATO DE UN SACERDOTE POR ISLAMISTAS EN FRANCIA: COMUNICADO POLÍTICAMENTE CORRECTO DEL P. BOUCHACOURT



CUANDO NEGÓ EL DEICIDIO, EL P. BOUCHACOURT DIJO: “El pueblo judío no cometió el deicidio. Creo que la religión judía no aceptó a nuestro Señor como el Redentor y pidió la muerte de nuestro Señor”. ASÍ QUE, PARA EL P. BOUCHACOURT, LA RELIGIÓN JUDÍA FUE LA CULPABLE, NO SUS FIELES. LOS JUDÍOS NO COMETIERON DEICIDIO. 


ACÁ REPITE EL MISMO ESQUEMA: ¡EL CULPABLE ES EL ISLAM, NO LOS ISLAMISTAS! TODAVÍA MÁS: DICE QUE LOS ISLAMISTAS SON VÍCTIMAS DEL ISLAM. ¡POBRECITOS MOROS INOCENTES!

¿SE IMAGINAN QUÉ HABRÍA SIDO DE ESPAÑA SI, EN LUGAR DE COMBATIR A LOS MOROS, LOS ESPAÑOLES SE HUBIERAN LIMITADO A CONDENAR LA RELIGIÓN MUSULMANA?


FUENTE

En Saint Etienne du Rouvray, el islam acaba de hacer en Francia el primer mártir, para el siglo XXI. Un hombre ha sido asesinado, decapitado, ya no pretendidamente por razones políticas, sino de hecho por odio de la fe. Fue en una iglesia, sucedió durante una misa, se trataba de un sacerdote, y el asesinato fue realizado al mismo tiempo que una profesión de fe islámica. El martirio en el sentido canónico está por lo tanto perfectamente caracterizado.

Es la religión islámica que está en cuestión. Se quiere echar la culpa a un pretendido “islamismo”, pero se trata de una pantalla de humo. Sin duda, sabemos que la mayoría de los musulmanes en Francia rechazan y condenan con horror este acto de barbarie perpetrado por salvajes que, tal vez, ni siquiera practicaban el islam hace algunos meses. No se trata por lo tanto de volver responsable de este crimen a la comunidad musulmana en su conjunto.

Es tiempo que nuestros hombres políticos y las autoridades católicas pongan un término a un angelismo mortífero que alienta la extensión del islam en nuestro país, por ejemplo, favoreciendo la apertura de mezquitas o de pretendidos “centros culturales musulmanes” ¿Cuántas nuevas víctimas serán necesarias para que la cristiandad salga finalmente de su somnolencia?

Los sacerdotes del distrito de Francia de la FSSPX aseguran sus oraciones por las víctimas de este odioso atentado, sus familias y sus familiares cercanos. Aseguran también de sus oraciones a sus compatriotas expuestos cada día a los actos de un terrorismo ciego. Finalmente, ellos aseguran sus oraciones a los musulmanes, que son ellos mismos las víctimas del islam, como lo manifiesta en particular el hecho que más de treinta personas de origen musulmán perdieron la vida durante el atentado de Niza.

¡Que Dios les de su luz para aceptar la fe en Jesucristo, único Salvador de los hombres!

P. Christian BOUCHACOURT, Superior del Distrito de Francia de la FSSPX.

Suresnes, 26 de julio de 2016
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ADDENDUM - 27 DE JULIO: 

¿MÁRTIR?

Una religiosa testigo de la muerte del Sacerdote dice que el Padre “trató de luchar” para salvar la propia vida: Le tmoignage de Soeur Danielle : «Ils ont oblig Jacques se mettre genoux, il a essay de se dbattre» Video: French nun reveals terrifying moment she fled as ISIS knifemen killed priest

Ahora bien, “las condiciones esenciales para que se dé o exista verdadero martirio son: 1ª. La muerte corporal aceptada voluntariamente” (P. Royo Marín, “Teología Moral para Seglares”, BAC, Madrid, 1964, t. I, p. 356). “Muchos teólogos se niegan a aceptar el martirio cuando la víctima se resiste, se defiende, muere por necesidad, no por voluntad, y cae porque sus fuerzas son incapaces de triunfar sobre sus enemigos. (...) La razón es que el mártir debe imitar a Cristo, que dio testimonio de la verdad sufriendo, no luchando o resistiendo, según la palabra de 1 Petr. XI 23.” (DTC, París, 1928, t. X, part. I, p. 231).

El P. Hamel (a quien Dios tenga en su Reino) trabajaba en el diálogo interreligioso: 
L'imam de Saint-Etienne-du-Rouvray "effaré" par le décès de son "ami" prêtre - France 3 Basse-Normandie 
Y en los boletines de su Parroquia se alentaba la convivencia musulmano-católica:
http://rouen.catholique.fr/wp-content/uploads/sites/12/2016/01/st-etienne.pdf

lunes, 25 de julio de 2016

SUPUESTAS REVELACIONES PUBLICADAS POR MONS. FELLAY EN EL COR UNUM 60 DE 1998 - Parte 6


INTERVENCIÓN DE CRISTO SACERDOTE

Lo que no debe dejar de tocarnos en la lectura de estos pasajes, es la constancia del llamado [de Dios a la vidente]. Éste atraviesa, sin ninguna alteración, pero con una vivacidad siempre creciente, más de 50 años. Primero, un simple llamado a una santificación cotidiana que reclama un guía, se convierte rápidamente en un llamado a “hacer algo” para que los sacerdotes sean santos, para la Iglesia. Una certeza nace rápidamente, la de una preparación necesaria para esta Obra: la purificación de la voluntad, la constante pureza de intención para no querer más que lo que Dios quiere. Lo que es igualmente impresionante, es la certeza sin sombra de que lo que ha visto [la vidente] se realizará. Es de notar que, desde 1969, fecha de la muerte de su director espiritual, el P. Scmukli, hasta 1995, todo lleva a creer que lo que comprendió del llamado de Cristo Sacerdote no se realizará. Y sin embargo, después de 26 años de silencio, después de 50 años de espera y de fidelidad a este llamado, he aquí que interviene el encuentro con la FSSPX cuyos Estatutos no apuntan más que a una cosa: la santidad del sacerdote y la proyección de la Misa. Sorprendente convergencia de dos Obras que no hacen más que una en su finalidad ¡y que se realiza en un momento de la historia de la Iglesia que reclama más que nunca sacerdotes santos por la gloria de Dios y la salvación de las almas!


17 de febrero de 1953. « (…) En este destello luminoso, vi que ésta era una gracia extraordinaria, destinada a la Iglesia universal, una gracia de un inmenso alcance. Nuestra vocación nos ubicaba en el centro de una vasta red reuniendo una multitud de almas de sacerdotes, escalonados en el paso de los tiempos y recibiendo de nuestra unidad (más precisamente del “trabajo” que le es confiado), un atractivo poderoso a la santidad. Todas estas almas estaban elevadas hacia Dios a través de este trabajo.

(…) Una corriente de amor viene de Dios, se extiende a través de nosotros sobre los sacerdotes, que nos lo devuelven para que juntos, nosotros retornemos a Él.

Yo estoy en mi lugar: nula, incapaz, pero llevada por la gracia debida a los méritos de los otros. Verdad apacible y dulce, recibida en un destello de luz ».


11 de diciembre de 1996. « Ahora que estoy al final de mi vida, yo la veo toda entera y comprendo que debo dar testimonio de lo que he vivido. Y lo que he vivido, es la intervención -una intervención- de Cristo Sacerdote para curar a la Iglesia de sus males.

Esta intervención me ha investido y me ha hecho llamar un sacerdote en una unidad sobrenatural de una perfecta transparencia, que ha recibido la promesa aportada por la intervención de Cristo: “La gloria de la Santísima Trinidad en las almas sacerdotales y la santidad de los sacerdotes en la Iglesia” (y esto, primero en el seno de la Fraternidad, como lo comprendí más tarde). Esta unidad ha sido la cuna de las obras realizadas y el instrumento de nuestra santificación.

Un abismo de 26 años fue abierto después (1969 a 1995). Luego, la intervención de Cristo se actualizó de nuevo en la prolongación de la primera y esta vez, para la transmisión a la Fraternidad. »

(sigue en la parte 7)

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Leer el Suplemento del Cor Unum 60 de 1998 (en francés)

ENTRADAS RELACIONADAS:


SUPUESTAS REVELACIONES PUBLICADAS POR MONS. FELLAY EN EL COR UNUM 60 DE 1998    Parte 1  -  
Parte 2  -  Parte 3  -  Parte 4  -  Parte 5

domingo, 24 de julio de 2016

SUPUESTAS REVELACIONES PUBLICADAS POR MONS. FELLAY EN EL COR UNUM 60 DE 1998 - Parte 5



NUESTRA SEÑORA

« Yo trato (penosamente) de recordar y de traducir (¡groseramente!), un poco, la gracia recibida en la simplicidad, la noche del 19 de octubre. Se trató de una mirada sobre la Fe de la Virgen María, fe simple, total, heroica, de la cual dio prueba sobre todo en la Anunciación y en el Calvario. Yo sentí en mí los sentimientos de María y yo vi cómo su Fe fue difícil. Ella dijo querer creer en la Divinidad de Jesús, mientras que Ella veía a su hijo igual a todos los niños, no dejando transparentar ninguna prueba de filiación divina. ¡Día tras día, en la fidelidad cotidiana, ella debió creer que su Hijo era Dios!

Año tras año, durante treinta años, Ella debió creer que Él era el Mesías, mientras que Él pasaba su tiempo como cualquier artesano, ocupado en las banalidades de la vida cotidiana[alors qu'Il passait son temps comme un quelconque artisan, occupe aux banalités de la vie quotidienne...] Su Fe volvía a la Concepción virginal de la Anunciación para extraer de allí su perseverancia. Luego, Ella debió creer a través de los fracasos de la vida pública, las persecuciones de los judíos, los abandonos siempre más dolorosos; Ella debió creer mientras Él moría, crucificado, como un malhechor, ¡creer que Él era el Hijo de Dios vivo!... ¡el Salvador de Israel… el Rey de cielos y tierra! Finalmente, ella debió creer contra Ella misma: contra su humildad que, por una parte, todo volvía posible pero que, por otra parte, manifestaba la imposibilidad de este privilegio: Madre de Dios.

Me parecía compartir estas dudas de la razón humana, estas angustias del amor maternal y vivir con María la noche de su fe heroica, perfectamente fiel. Porque es en la Virgen María que la fe ha recibido su coronación suprema, es Ella que ha merecido este aspecto de nuestro amor que Jesús no pudo vivir. María ha sido la Fe y la Esperanza en el instante en que Cristo moría por su Caridad en la Cruz.

Esto significa en Ella una cualidad de sufrimiento infinito, en el abandono, la soledad de toda el alma, la crucifixión del corazón, el cansancio extremo del cuerpo agotado. ¡Oh María, te doy gracias! » 28 de octubre de 1952

(sigue en la parte 6)

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Dice Dom Columba Marmion, en su célebre obra "Jesucristo Vida del Alma" (Fund. Gratis Date, 1993, p. 46 ):

“Todas las acciones ejecutadas por la humanidad de Jesucristo, por máximas, por ordinarias, por sencillas, por limitadas que sean en su realidad física y en su dimensión temporal se atribuyen a la persona divina con quien esa humanidad está unida; son acciones de un Dios [la Teología las llama theándricas, de dos palabras griegas que significan Dios y Hombre], y a causa de este título poseen una belleza y un brillo trascendentes; adquieren, desde el punto de vista moral, un precio inestimable, un valor infinito; una eficacia inagotable. El valor moral de las acciones humanas de Cristo se mide por la dignidad infinita de la persona divina, en quien subsiste y obra la naturaleza humana.”
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Leer el Suplemento del Cor Unum 60 de 1998 (en francés)

ENTRADAS RELACIONADAS:


SUPUESTAS REVELACIONES PUBLICADAS POR MONS. FELLAY EN EL COR UNUM 60 DE 1998    Parte 1  -  
Parte 2  -  Parte 3  -  Parte 4

sábado, 23 de julio de 2016

SUPUESTAS REVELACIONES PUBLICADAS POR MONS. FELLAY EN EL COR UNUM 60 DE 1998 - Parte 4




B. CRISTO SACERDOTE Y LA FRATERNIDAD (continuación)


27 de febrero de 1998 : « Este depósito contiene un llamado de Cristo Sacerdote a los sacerdotes de la Fraternidad, llamado que será escuchado por aquellos que Cristo quiera, como ya es el caso del llamado al sacerdocio; llamado al cual la libertad corresponderá según la elección personal de cada sacerdote. Llamado que debe ser conocido en toda la Fraternidad con el fin de que nadie sea privado de él, pero es propuesto solamente como información, sin ninguna obligación.

(…) Esta ascensión espiritual les es prometida y facilitada por la gracia de la vocación transmitida por las obras (Hogares, Signo de la Cruz, Cuadernos). Unidos en y por la Voluntad de Cristo en ellos, -que corresponde a la plena fecundidad del carácter sacerdotal- estos sacerdotes constituyen el INSTRUMENTO querido por el Salvador para regenerar la vida de la Iglesia.

Este instrumento es invisible, es interior a las almas sacerdotales que quieren vivirlo y hacerlo vida por su entrega total a Cristo. No es un grupo constituyéndose en sociedad y distinguiéndose de los otros. Su lazo exterior es solamente hacia algunos responsables de la difusión de las obras…

Los sacerdotes que quisieran responder a este llamado, no deben “hacer” otra cosa más que su deber de estado que ellos reciben de su superior. Lo que la vocación les pide –y les promete- es la unión total a Cristo, unión pedida por el Evangelio, comenzando por el bautismo, reforzada por la ordenación y reactualizada hoy por las necesidades de la Iglesia. Para que la promesa sea vivida en ellos y sea plenamente realizada, no se pide más que extraerla de las obras; la una o la otra, según la orientación personal, pero necesariamente primero de los Cuadernos. Impregnarse de ellos. Es todo.

(…) En resumen, la intervención necesaria de Cristo Sacerdote, la única adecuada para restaurar la Iglesia, su Cuerpo Místico, se manifiesta por el reencuentro de dos gracias acordadas separadamente: la fundación de la Fraternidad y la vocación, destinadas a fusionarse en el momento previsto, momento que surge de la situación de la Iglesia actualmente.

(…) Esta unión con Cristo, esta gracia de santidad se ofrece para crear el instrumento a través del cual el Sacerdote único quiere pasar para purificar la Iglesia o digamos, para salvarla de aquellos que la “combaten” actualmente.

Es necesario CREER en este conjunto de gracias. Sin una completa convicción, sin la fe en Él, Cristo Sacerdote no actuará. (…) »


16 de abril de 1998. « Este papel de instrumento es el de la Fraternidad en tanto que comunidad, a saber, primero por el grupo de los “Amigos” (compuesto por los sacerdotes que respondan al llamado de Cristo Sacerdote presente por la vocación, extrayendo de ella la gracia de la unión total a Cristo Sacerdote). Estos “Amigos” se entregan totalmente a su voluntad y se dejan penetrar totalmente de la Voluntad de Cristo. La consecuencia es de ofrecer así al Sacerdote Único un “espacio de almas” donde Él pueda actuar. Pues no son los sacerdotes que actuarán, sino Cristo en ellos. Y del hecho que la única Voluntad del Señor estará presente en estos Amigos, ellos no serán más que uno, en Ella, y estarán unidos entre ellos por una profunda caridad.

¿Cuál será la acción de Cristo Sacerdote a través de este instrumento que Él se prepara para intervenir en la Iglesia? Simplemente la acción debida a su Presencia de caridad, su Presencia UNA en todas estas Almas. Presencia invisible, pues los Amigos no “harán” otra cosa que cumplir el ministerio que les incumbe, entregarse interiormente, en totalidad y por amor, a su Jefe divino. Así, por su sola Presencia, Cristo será en estos sacerdotes-Amigos como un amante de poder divino, infinito, cuya atracción irresistible hará que los sacerdotes vengan, de fuera de la Fraternidad, y se unirán a la Tradición. Los sacerdotes infelices por la situación en la Iglesia, pero incapaces de decidirse a cambiar sin esta gracia escondida en el corazón de los “Amigos”, este llamado de Cristo Sacerdote, encarnado en la respuesta sacerdotal de la Fraternidad.

Luego, serán pequeños grupos que se agregarán a la Fraternidad por un lazo explícito, pero sin cambiar necesariamente de lugar… sólo la misa que ellos celebran cambiará (¡y su “doctrina” conciliar con ella!). Esto podrá producirse en el mundo entero, aquí, allá, gracias a la presencia de los “sacerdotes-Amigos” en los prioratos, los seminarios… Movimiento a la vez discreto y universal. Poder de la gracia invisible aceptada por los Amigos, estos “apóstoles” entregados a Cristo Sacerdote.

Ciertamente, no será la mayoría de los sacerdotes de la Fraternidad que se comprometerán así en totalidad, sino aquellos que Cristo llame a esta entrega de ellos mismos. Los otros deberán simplemente unirse a ellos, en una misma oración, una misma orientación, cada uno según el grado de su propia gracia. El ofrecimiento se hace a todos y no debe haber división a este respecto en la Fraternidad: cada uno toma y da lo que quiere, pero la proposición es conocida por todos, nadie es excluido.

Así, como en un campo de trigo en primavera, la Iglesia verá germinar una nueva VIDA en el mundo; el sacerdocio de Cristo Sacerdote renacerá en su pureza, en su poder, por la intervención de Aquél que la fundó la noche del Jueves Santo.

Es para este renacimiento que Él creó la Fraternidad por medio de de Mons. Lefebvre, él mismo completamente entregado, no teniendo en él más que la Voluntad de Cristo Sacerdote. Es para este renacimiento que Él ha creado la vocación, entregando este depósito sacerdotal en mis manos y giando su transmisión hasta este día. Y el encuentro con la Fraternidad ha sido la primera señal de la realización del plan divino. Después de tres años, el momento está cercano donde todo va a comenzar a fructificar. La situación actual de la Iglesia manifiesta, por otra parte, que esto es urgente. ¡Deo Gratias! »


17 de abril de 1998. « Este instrumento que es la vocación tiene por papel el aportar a la Fraternidad el conocimiento preciso del objetivo histórico de su fundación (la restauración de la fe y de la misa en la Iglesia) y el momento de esta realización, marcada por la entrada de esta vocación en la Fraternidad, gracias al recibimiento oficial del Superior general.

La transmisión está encarnada en las Obras, apoyo de la gracia de unión que ellas contienen. La vocación es un depósito entre mis manos. Este depósito transmitido, toda su riqueza se despliega EN la Fraternidad, y mi misión terminada, es mi vida que se termina también. El objetivo de la vocación ES idénticamente el mismo que el de la Fraternidad; su papel no es más que “despertar” a ésta última, aportarle los medios de realizar este objetivo y marcarle el momento, por el encuentro providencial de dos instrumentos preparados por Cristo Sacerdote, para su intervención de hoy, destinada a Su Iglesia. El instrumento principal es evidentemente la Fraternidad, es decir, el sacerdocio. La gracia mana de la Cruz, de la Misa. Yo la he recibido para transmitirla a la Fraternidad en el momento oportuno, fijado por el Jefe de la Iglesia. ¿Es un recorrido insólito? Es el que ha elegido Cristo Sacerdote. »


1 de mayo de 1998. « Si la Fraternidad ha sido designada para ser el instrumento de la restauración de la Tradición, esto no significa que ella es la única en querer esta finalidad, es de toda la Iglesia que hace ascender la ofrenda de las oraciones, de los sufrimientos, incluso si esta finalidad no es explícita en todas las almas. La Fraternidad tiene un papel específico en la Iglesia que aspira toda entera a glorificar a su Jefe, como en el Antiguo Testamento los judíos aspiraban al advenimiento del Mesías, a través de la voz de los Profetas. No hay que asimilar la Fraternidad a una secta farisaica atribuyéndole una superioridad frente a otros. Ella ha recibido una “delegación” PARA la Iglesia, EN la Iglesia, CON la Iglesia.

Lo mismo para el papel de los sacerdotes en el interior de la Fraternidad. El llamado a la entrega total encontrará respuesta en el mayor número posible, pero habrá también sacerdotes para quien este llamado permanecerá más distante: sacerdotes que podrán responder parcialmente, asociándose con simpatía a los “Amigos” por las oraciones, por las misas. ¿Habrá tal vez quiénes no comprenderán este llamado en lo absoluto? A ellos, solamente se les pide no manifestar su indiferencia, o su oposición, con el fin de salvaguardar la unidad de la Fraternidad. Cristo Sacerdote interviene por un objetivo que concierne a toda la comunidad, porque ella ha sido fundada para esta misión. Ningún miembro debe introducir la división. Su caridad debe permitirle mantener la unidad mediante el silencio sobre su oposición personal. » (sigue en la parte 5)
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Leer el Suplemento del Cor Unum 60 de 1998 (en francés)

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SUPUESTAS REVELACIONES PUBLICADAS POR MONS. FELLAY EN EL COR UNUM 60 DE 1998    Parte 1  -  
Parte 2  -  Parte 3

COMENTARIO ELEISON Número CDLXXI (471) - 23 de julio de 2016


Academia Diagnosticada


Si la Academia hoy no tiene ni ton ni son
Es porque los hombres de Iglesia cometieron traición.

Cuando su Excelencia me preguntó como estudiante de historia, si estaba de acuerdo con usted en que el fenomenismo agnóstico condenado en Pascendi es la mayor y única clave para entender la escena moderna, brevemente coincidí. Luego me pregunté cómo los hombres, especialmente los eruditos, pudieron tomar seriamente la insensatez de que la mente no puede conocer nada más allá de los fenómenos, o apariencias. Y recordé cómo, luego de estar sentado en clases de la Universidad por los últimos tres años y medio y escuchando cuidadosamente a algunos profesores brillantes que parecen tener sentido de la realidad, y a otros muchos que no, comencé a preguntarme porqué algunos tienen un gran sentido de razón y otros con los mismos o semejantes Títulos de Doctorado, han adoptado esas ideas salvajes e irracionales. Permítame darle la respuesta de este observador de la escena académica desde hace mucho tiempo . . . 

Caí en la cuenta, luego de pensar un poco, que los profesores más lógicos eran Católicos, porque ellos pueden ser conservadores en el mejor de los casos, pero tienen una visión realista del mundo. Las ideas y conceptos que enseñan son, en su mayor parte, sensatos. Por otro lado, las enseñanzas de la mayoría de profesores son embrolladas, confusas e insensatas. Ellos profesan ideas extrañas y estrambóticas y las respaldan con medias verdades. Adoptan casi cualquier noción que esté de moda tal como Calentamiento Global o Cambio Climático (la nueva “Evolución”) y la presentan como verdad. Su razonamiento tras estas nociones es insensatez pura y no resiste el menor análisis. Comencé a preguntarme ¿cómo pueden estos hombres eruditos ser tan ignorantes? Luego de mucho pensar, llegué a la conclusión de lo que estoy seguro es la verdadera respuesta.

viernes, 22 de julio de 2016

SUPUESTAS REVELACIONES PUBLICADAS POR MONS. FELLAY EN EL COR UNUM 60 DE 1998 - Parte 3





B. CRISTO SACERDOTE Y LA FRATERNIDAD

21 de abril de 1997. « (...) La Fraternidad no está allí para servir de finalidad a la vocación, es la vocación que ha sido suscitada por el buen Dios para servir la finalidad de la Fraternidad: la santidad de los sacerdotes. Esta vocación ha sido suscitada por Cristo Sacerdote para integrarse finalmente en la misma gracia que ha suscitado la Fraternidad: el retorno a la Tradición de la Iglesia Católica, el retorno a la Misa, al verdadero Sacerdocio, el del Sacerdote Único. (...) »

9 de mayo de 1997. « (...) La promesa dada a nuestra vocación es esta: la santidad de las almas sacerdotales y primero, en la Fraternidad. La santidad: un amor profundo por Cristo Sacerdote, una vida suspendida en Su Presencia íntima, interior, una necesidad constante de recurrir a este Amigo todopoderoso, la exigencia de dejarlo actuar a través de sí…

La gracia es ofrecida, ésta es transmisible a través de las Obras: Los “Hogares de Cristo Sacerdote” –Presencia de Cristo Sacerdote (lectura “espiritual” de los extractos) –El “Signo de la Cruz”, “De Claridad en Claridad” (éstas últimas en preparación para su transmisión).

Es necesario difundir estas obras, creando los medios. La fecundidad les es prometida, como estaba prometido su nacimiento en la unidad creada para esto… en 1928. (...) »

21 de agosto de 1997. « Cada vez más, la vocación me parece tomar dimensiones inmensas, ella se despliega en su poder y su soberanía y se manifiesta en su origen: Cristo Sacerdote. Y, en consecuencia, yo me veo disminuir y desaparecer, como un elemento que sirvió en transmitir el depósito y vuelta inútil, una vez que este depósito se transmitió.

La grandeza apareció así a mis ojos repentinamente, la que viene de esta verdad: La vocación completa se sitúa al nivel de la unión hipostática y del carácter sacerdotal que le sigue, por el sacramento del orden. Yo fui llamada a tener en mis manos una gracia que pertenece a Cristo, Jefe de la Iglesia y a sus ministros que actúan en Persona Christi¸ una gracia sacerdotal recibida en depósito para transmitirla.

Es por eso, yo he sido dada así al Sacerdote, mi vida estándole tan estrechamente ligada que esta presencia sacerdotal la ha condicionado totalmente. Es un misterio del cual yo no puedo hablar pero que es fundamental de la vocación. La gracia de esta vocación debe hacer vivir al sacerdote las riquezas depositadas en él, por el carácter sacerdotal, y conducirlo a la santidad. Es una vocación completamente sacerdotal, que permanece al nivel de la pertenencia a Cristo Sacerdote.  No es la gracia santificante del Cuerpo Místico que es primero la causa, pues esta vocación es una intervención de la Persona de Cristo Sacerdote para la Iglesia, a través de la santidad sacerdotal de sus ministros. 

La Fundación de Mons. Lefebvre no es comparable a la orden dominica, o franciscana, etc… es una realización “de toda la Iglesia”, y la vocación que la une hoy está en su estela, con las mismas características, los mismos fundamentos. Esta es una gracia capaz de renovar la Iglesia y de purificarla de los errores de sus autoridades actuales. (...) »

18 de octubre de 1997. « ¡La experiencia de la bondad de Dios! Vivir de Dios no por un conocimiento especulativo, sino a través de una experiencia, un contacto. Es la finalidad de la vocación, una de sus finalidades, ligada a otras y querida en función de las otras. 

Haber recibido esta gracia, antes, es un don que permanece incrustado en mi alma, como un aerolito caído del cielo: no me queda más que el hueco del agujero en lo más profundo de la substancia viviente, este hueco que es la aceptación de no “poseer” esta gracia, de no saborearla… (suavis est Dominus), a fin de que los sacerdotes la reciban y queden marcados para siempre. Esto no ha venido de mi iniciativa, pero este sacrificio, es Cristo Sacerdote que me lo pide. Y si Él me ha dado esta “experiencia” es para que yo haga el sacrificio, es POR la vocación y no para mí. (...) »

19 de diciembre de 1997 : « Cada vez más se afirma, en mí, la certeza de que la Fraternidad y la vocación manan de una sola y misma gracia y que su finalidad es la misma: la curación de los males actuales de la Iglesia por el sacerdocio, por sacerdotes santos, unidos totalmente a Cristo Sacerdote.

De donde me aparece esta verdad, simple consecuencia de la afirmación precedente, que la vida de la Fraternidad depende de su obediencia a este llamado del Sacerdote único, depende del cumplimiento del por qué ha sido fundada, hace 25 años, por Mons. Lefebvre. Y solo esto la preservará de los peligros de la división y empobrecimiento que podría corroerla. Su vida es querida para este objetivo eclesial histórico, y se prolongará mucho tiempo en la Iglesia por la santidad acordada a sus sacerdotes, si ella es fiel al llamado que Cristo Sacerdote le dirige por la vocación, esta vocación que yo he recibido en depósito para transmitírsela hoyTodo esto es de una importancia vital, a la vez para la Fraternidad y para la Iglesia universal. »

18 de enero de 1988 : « (...) Cristo ofrece en primer lugar una gracia de santidad sacerdotal a través de la vocación; gracia que hay que depositar en la Fraternidad. Gracia que debe ser como levadura para los sacerdotes que la acepten y que debe conducirles a la unión total a Cristo. Y por estos sacerdotes Cristo quiere realizar la curación de los males actuales de la Iglesia, por estos sacerdotes, por la única razón que ellos estarán vacíos de sí mismos y disponibles a Su Voluntad para santificar la Iglesia.

He aquí el sentido de la vocación: no solamente ofrecer la gracia de unión a Cristo para vivir de Su Vida aquí abajo y por la eternidad, sino ofrecer esta misma gracia para responder al llamado de Cristo Sacerdote que quiere intervenir por el bien de la Iglesia, a través de sus “amigos”, dispuestos a no vivir más que de SU voluntad.

Este objetivo es la razón de la fundación de la Fraternidad; es la razón de ser de la vocación; es la razón de su identidad interior y de su conjunción temporal, hic et nunc. » (sigue en la parte 4)
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Leer el Suplemento del Cor Unum 60 de 1998 (en francés)

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